Desde que mi amiga mexicana Claudia me dió la receta del guacamole “home made” siempre he pensado que esos botes con una pasta verde que venden en los supermercados son una guarrería. Y lo sigo pensando, porque la mayoría de ellos lo son.
Un buen guacamole consta sólo de aguacates, cebolleta, tomates, cilantro y sal, nada más. Y se hace muy fácil y muy rápido. Sin embargo, el principal problema suele ser encontrar aguacates en su punto en los supermercados, ya que suelen estar más bien duros.
Hace unos días, en una comida veraniega en casa de un amigo, uno de los invitados, un amigo común, me trajo un bote de Guacamole Fresco marca Hacendado. Os podéis imaginar mi reacción: “¡Eso es una guarrería…! Pero lo probaré” a lo que él me contestó: “Tú pruébalo. No es como los demás”.
Y eso hice. Días más tarde, María y yo cenamos unas ricas quesadillas (sincronizadas para ser más exáctos) y decidimos probar el invento. Sinceramente es el mejor guacamole envasado que he probado nunca. El sabor y la textura son casi perfectos (la prefección la reservo para el hecho en casa). El problema que le veo yo es la falta de tomate natural. Y la solución es muy sencilla: cuando compres el Guacamole Fresco de Hacendado (en Mercadona), pica medio tomate en daditos muy pequeños y añádeselos al gacamole. El resultado es perfecto para engañar a cualquiera y presumir de un rico guacamole casero

Hola Rodrigo, estoy completamente de acuerdo, el guacamole de mercadona esta riquísimo, mejor que el de casa.